Un viaje al rededor de los museos

Museos pequeños, museos con encanto, museos poco conocidos, museos y/o fundaciones de mis artistas o arquitectos favoritos, museos que he tenido el gusto de visitar y que, por diferentes razones, merecerían volver a ser visitados.

Todos los textos y fotos de este blog son autoría y propiedad de Agustín Calvo Galán. Si quieres citarlos o usar las fotos, puedes hacerlo; pero, por favor, indica la procedencia y la autoría. Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Art Déco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Art Déco. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de junio de 2022

Museo de Kuopio (Finlandia)


La pequeña ciudad de Kuopio se encuentra en medio de grandes lagos con formas caprichosas. El país es llano como una mesa, así que los finlandeses han ido construyendo diferentes tipos de atalayas por todas partes para poder observar y admirar, desde cierta altura, la naturaleza, los bosques, los lagos, el paisaje infinito que ha forjado el carácter callado de un pueblo antiguo en una nación moderna y próspera que se forjó a sangre y fuego frente a poderosos enemigos. En Kuopio se encuentra una de las infraestructuras mejor acondicionadas para tal fin: la torre Puijo, -que se parece bastante el pirulí de Torrespaña de Madrid-, situada en una colina rodeada de bosque y que permite ver una panorámica 360º de esta parte central de Finlandia.
A los pies de la torre y de la colina que la acoge se extiende la ciudad. En ella sobresale un edificio que, además, es un museo dedicado, cómo no, a la naturaleza. Por fuera tiene apariencia de castillo. En realidad es una edificación de principios del siglo XX y es de un estilo art noveau muy sencillo (especialmente si lo comparamos con nuestro cargante modernismo catalán). Justo detrás se encuentra un edificio moderno, más funcional y rectilíneo que, al parecer, es la biblioteca municipal. 
Nos adentramos en él, las salas que nos vamos encontrando nos explican los diferentes tipos de ecosistemas que podemos encontrar en estas tierras nórdicas. Un apartado muy importante está dedicado a los animales, con reproducciones a tamaño real en medio de dioramas modernos, como zorros, renos, etc. y, algunas, como una gran avispa, a tamaño descomunal. La finalidad del museo es eminentemente didáctica e imaginamos que los alumnos de primera y de secundaria de la zona lo visitan de vez en cuando, aunque el verdadero medio ambiente la tienen los finlandeses siempre cerca y perfectamente cuidado. 
Al salir, la ciudad nos acoge tranquila, con la naturaleza no delimitada en sus bordes exteriores, como pasa en la mayor parte de las ciudades, pero no en Finlandia, cuyas urbes son esencialmente extensos parques ajardinados y bosques con edificaciones.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Museo Casa Lis (Salamanca)









Atravesamos el río Tormes por el Puente Romano, frente a nosotros la pétrea y luminosa Salamanca. La tarde nos acompañada con una temperatura agradable. Avanzamos hacia el centro histórico y, de repente, nos sorprende una fachada acristalada, ligera y colorida, con escalinata y balconada, que contrasta grandemente con el entorno clásico salmantino. Se trata de la Casa Lis, Museo Art Nouveau y Art Déco. Estamos ante su fachada trasera, que mira al río, mientras que la fachada principal, a diferente altura, da a la calle Gibraltar, que es hacia nos dirigimos para visitarla.

A principios del siglo XX, Don Miguel de Lis, rico propietario de una fábrica de curtidos, le encargó al arquitecto Joaquín de Vargas y Aguirre la construcción de un palacete urbano según el estilo modernistas que se estaba empleando en la arquitectura de la época en Bruselas, París o Viena. El resultado fue esta magnífica Casa Lis, única y sorprendente en tierras castellanoleonesas, inaugurada en 1906. La casa fue cambiando de propietarios a lo largo del siglo XX, hasta que en los años 70 fue abandonado y quedó en estado ruinoso. En los años 80, por fortuna, el ayuntamiento de Salamanca, consciente de su gran valor, la expropió y la renovó para convertirla en el actual museo.

Entramos y lo primero que nos deja con la boca abierta es el gran patio con columnas y techo acristalado en el centro de la casa. Los cristales de colores, con motivos abstractos, ligeramente paisajistas, dejan entrar la luz de la tarde y crea un espacio acogedor y sereno, repleto de tonalidades azules y verdes. En un rincón un piano, cuadros en las paredes y alguna que otra escultura llenan el espacio. Nos dirigimos primero, en la planta baja, a ver la exposición temporal, titulada "Tres visiones de España", con cuadros de nada más y nada menos que de Sorolla, Romero de Torres y Gutiérrez Solana. La recorremos admirados por el contrate que estos tres pintores coetáneos crearon en la historia del arte español, que coincide, pensamos, con las mismas vicisitudes, luces y sombras, del país a principios del siglo XX: Sorolla trae la claridad y el optimismo, no sin cierto melancolía, de la España mediterránea; Romero de Torres nos muestra la mujer andaluza, racial, castiza, con cierto aire simbolista y oscuro, tan en boga en toda la Europa de la época; por último, Gutiérrez Solana nos trae una España popular, festiva, pero también negra e irracional, de una religiosidad ancestral, aterradora y destructiva.

En el primer piso nos sorprende la colección de arte decorativo, donación del anticuario y coleccionista Don Manuel Ramos Andrade, formada por obras en pequeño formato de vidrio, pero especialmente por figurillas llamadas criselefantinas, obras típicas del art noveau europeo (realizas en talleres franceses o centroeuropeos) que dan forma a personajes tanto de la mitología como otros tipos femeninos fantasiosos, muy de moda en la época, hechas con una precisión y un preciosismo espectaculares. Estas figuras se elaboraban con varios materiales como el bronce, el esmalte y especialmente el marfil. La colección se completa con otro tipo de objetos de decoración y especialmente con muñecas antiguas, junto a las que pasamos rápidamente, porque estas niñas de porcelana, con sus rostros pretendidamente dulces e infantiles y sus ojos de azabache, siempre me han parecido algo terroríficas.

Cuando salimos, comienza a hacerse de noche y la ciudad se ilumina artificialmente para que podamos continuar paseando por ella.

http://www.museocasalis.org/nuevaweb/