El río Ter atraviesa varias comarcas de las provincias de Barcelona y Gerona; y, como todos los ríos de las cuencas internas de Cataluña, sufre periodos de sequía que lo dejan reducido a un riachuelo. Sin embargo, tras las lluvias abundantes del último año, hoy lo vemos convertido en un gran río. Nos acercamos a sus orillas, cerca de Vic, en un recodo inundado, y lo vemos tan crecido que nos parece el Rin a su paso por Colonia. Nos dirigimos a Roda de Ter, un municipio, como su propio nombre indica, situado precisamente en un meandro del rio Ter. Esta población es conocida por ser el lugar de nacimiento de Miquel Martí i Pol, uno de los poetas catalanes más conocidos de la segunda mitad del siglo XX.
Sin embargo, nosotros hemos venido a ver un yacimiento y un museo arqueológico llamados L'Esquerda (la grieta). Tenemos que atravesar Roda de Ter, nuestro destino se encuentra al final, en el otero que forma la lengua de tierra desde donde se puede observar la curva del río. Lo primero que encontramos es el edificio que alberga el museo. Parece un fortín o un cuartel militar, hecho de piedra y con torreones en las esquinas. Sobre la puerta principal, nos sorprende el escudo de España simplificado en cuatro cuartos: el león, el castillo, las cuatro barras y las cadenas (después, nos enteraremos que había sido un antiguo cuartel de la Guardia Civil). Junto a la entrada, diferentes carteles indican los procesos de rehabilitación del edificio en el que han participado las administraciones, pues en el 2013 se convirtió en la sede del museo arqueológico que da entrada al yacimiento, que se encuentra detrás.
Llegamos pronto, justo a la hora de la apertura. La responsable, una chica joven y bien dispuesta, no solo nos abre las puertas de la calle, sino que también nos enciende las luces de las salas. La visita comienza en el primer piso. Subimos unas escaleras modernas y enseguida nos adentramos en la historia milenaria del lugar en el que nos encontramos: la primera ocupación es de la Edad del Bronce. Después pasamos por una parte muy importante del yacimiento: el asentamiento ibérico. Aquí están depositados algunos testimonios íberos, con cerámica, armas, fíbulas, piedras o pesas de telar, así como pequeños trozos de cerámica griega (símbolo prestigioso de la época y signo por antonomasia del comercio mediterráneo con los griegos establecidos en Ampurias), y también atrae nuestra atención algunas inscripciones en la enigmática lengua de los íberos. Después, el periodo romano, con la fundación de Ausa (actual Vic) en el llano, significó el despoblamiento de esta localidad. No sería hasta la Edad Media y, más concretamente, durante el periodo visigótico, cuando la población volvió a resurgir, quedando como mayor testimonio una basílica paleocristiana. Otro momento significativo es el del periodo carolingio de la Marca Hispánica. La presencia de los francos se ejemplifica con una minúscula moneda de plata en la que se puede leer: CAROLUS REX FR. Toda esta parte medieval cuenta con el testimonio de diferentes herramientas agrícolas.
Descendemos hasta la planta baja y la responsable nos enciende las luces de una pequeña sala donde hay una exposición temporal con la recreación de algunos instrumentos musicales medievales, a partir de representaciones gráficas. Cuando salimos, llega una pareja con una niña.
Salimos del museo y nos dirigimos, atravesando las últimas casas de la población moderna, hacia el yacimiento arqueológico. Desde aquí, impresiona especialmente la panorámica sobre el río Ter, pero también las construcciones de época íbera y después la parte visigótica, con las paredes que aún quedan en pie de una basílica. Indudablemente, L'Esquerda es un ejemplo magnífico de cómo un museo, con unos pocos testimonios, pero bien contextualizados y explicados, y un yacimiento se integran para explicar las capas históricas, los cambios imparables, los retrocesos y los avances que dieron lugar al paisaje y al paisanaje actual de una población y de todo un territorio.



